Mi abuela nos amaba tanto que siempre disponía de una excusa para nuestros , diríamos, defectos. Una de las taras de parte de mi familia es el fuerte carácter o genio , que élla dispensaba alegando que no era genio, sino temperamento - en sentido de persona enérgica, creativa y emprendedora- lo que nos distinguía. Mi abuela fue una de las personas más buenas que he conocido.
Ya con el tiempo, pensando en esas " frases lapidarias " de mi niñez, y madurando en la vida, vas tamizando parte de esa fortaleza de carácter y diría yo que , en mi caso, pudiera llevar razón en cuanto que soy persona diligente. Dejémoslo, pues , en diligencia, como concepto propio.
Viene al caso , al acordarme que se acercan las Navidades, tan entrañables como acogedoras. El año pasado estuvimos en la provincia de Cáceres, durante esas fechas, en puro campo y naturaleza.
Recorriendo algún que otro pueblecito, llegamos a uno en el que la Iglesia había dejado de ser tal, y habiendo pasado a ser de una institución pública, la modificaron como lugar de exposiciones. En aquellos días pusieron un Belén donde antiguamente estaba el Altar y me desoló que el resto del edificio seguía como se quedó, es decir, con las imágenes propias de una iglesia, pero lamentablemente, abandonadas.
Así, encontré una Virgen , que pueden ver en la foto, llena de suciedad y telarañas. Fue tanto mi pesar por el abandono, viniéndome imágenes y recuerdos , que el tiempo pareció pararse. Un instante duró. Presta conseguí un paño, solté el bolso, subí y empecé a limpiar esa obra que , para el pueblo, se había convertido en una especie de fantasma que todos ignoraban.
Tiempo había pasado desde que aquella imagen fue venerada.
¿ Cuánto habrá visto y escuchado esa Virgen ? ¿ Cuánta súplica, cuánto llanto, cuántas gracias ?. Ahora seguirá allí o no. Pero aquel día era algo olvidado, por evitar la molestia de quitar. Creo que no es necesario ser creyente para tener un poco de sensibilidad y de diligencia, diligencia en la coherencia. Idea, luego , acción, y nunca abandono.
