jueves, 11 de septiembre de 2008

INVISIBLE


Según leo y escucho, las investigaciones para conseguir la invisibilidad de todo tipo de objetos con respecto a los radares y al ojo humano , están avanzando por día. Sin duda con objetivos militares.
Conseguir la invisibilidad cuando apetezca es uno de esos sueños que, desde la niñez, me fascinan y me ha aportado muchas horas de intensa fantasía e imaginación.
Como " el que nace lechón, muere cochino" , continúo soñadora y me pregunto qué haría si pudiese ser invisible cada vez que quisiera y durante el tiempo que deseara. Desde luego, se me ocurren tantas cosas que no debería aquí enumerar para no aburrir al posible lector.
Lo que sería casi seguro es que utilizaría la invisibilidad para evitar encuentros indeseados o conversaciones y saludos nada apetecibles. Por otra parte, realizaría "visitas" a individuos que quedarían tan afectados que los marcarían de por vida. Alguno habría que hasta dejaría de hacer sus maldades habituales.

14 comentarios:

Bowman dijo...

Uno de mis libros favoritos de ciencia ficción es 'Tales from the White Hart' de Arthur. c. Clarke ('Cuentos de la Taberna del Ciervo Blanco').

Y me gusta porque, aparte de su enfoque para contar historias cortas como salidas de conversaciones de científicos bebiendo cerveza en una taberna, es antiguo y, al estilo Julio Verne, presenta como ciencia-ficción algunos 'inventos' que ahora observo que se han hecho realidad. Y, lo más importante, en un pequeñísimo lapso de tiempo (Clarke ha muerto recientemente y el libro lo escribió allá por los 60-70 de siglo XX).

Uno de esos 'inventos' era la máquina supresora de ruido. Clarke no sólo era novelista. Era un buen ingeniero al que, en su labor 'seria', debemos la existencia de los satélites artificiales, pues fue uno de los que describieron prácticamente el uso de órbitas geoestacionarias.
Como buen ingeniero, Clarke describe en su cuento los (hipotéticos, ficción) principios de funcionamiento de la máquina de supresión de ruido... ¡Pues hace años que existe! Si subes a un avión o helicóptero, podrás ver llevar a sus pilotos unos auriculares con cancelación activa de ruido, basados aproximadamente el el principio descrito por Clarke.

Me estoy poniendo pesado, pero sigo. El principio se basa en que el sonido es una onda. Creando una versión invertida de la onda sonora, y sincronizándolas, ambas ondas se eliminan una a la otra.

Ahí va mi predicción:
La luz es una onda. Bueno, podemos hablar de la dualidad onda-corpúsculo pero, para el tema a tratar ahora, podemos ignorar parte de su naturaleza y centrarnos en sus aspectos ondulatorios únicamente. En fin, llegará la tecnología que haga posible la recepción de las ondas luminosas, su inversión y su posterior cancelación de la onda original: la invisibilidad.

P.D.: Sí, ya lo sé. A diferencia del sonido, la luz es demasiado rápida y no podremos evitar un desfase en la sincronía... pero seguro que pueden aproximarse ambas ondas lo máximo posible y engañar al ojo (imagino una casi-invisivilidad titilante parecida a la que obtienen los alien de la película 'Predator'. Soñemos

Aguabella dijo...

hola Morgenrot


Si yo pudiera hacerme invisible le daría un susto bien gordo a algunas personas que merecen una colleja bien dada.

Ayer llegue de mis cortitas vacaciones y queria entrar a saludaros de uno en uno.

Un beso gupa

misántropo dijo...

Al leer tu reflexión desperto en mi memoria esta canción:

"Si me tomara
la mezcla de Griffin
y me esfumara
para no volver,
sólo lo haría
para liberarme
de mi biografía
sin dejar de ser.
E intentaría
que mi transparencia
fundiese
con tu anatomía
y ya entrados en herejías
tu concupiscencia
me reencarnaría..."

Recordado sea con todos los respetos.

Beso esfumado

Natalia Pastor dijo...

Hay un poema magnífico de Juan Luis Panero, "El Hombre invisible".

Se mira en el espejo que ya no le refleja,
todo, menos él, aparece en la fría superficie,
la habitación, muebles y cuadros, la variable luz del día.
Así aprende, con terror silencioso, a verse,
no en los gestos teatrales —aún rasgos humanos— de la muerte,
sino en los días de después, en el vacío de la nada.
Inútil cerrar los ojos, estúpido romper el terco espejo,
buscar otro más fiel o más amable.
Es él sólo, el hombre invisible, el que desaparece,
es sólo él, una huella borrada,
que no contempla a nadie, porque es nadie,
la nada en el cristal indiferente de la vida.

Morgenrot dijo...

Bowman, lo que dices es exactamente lo que escuché en la radio, ésto es, ondas que anulan la recepción por el ojo humano, justamente como en el caso del sonido.

Así que has dado en el clavo.

Lo que me cuentas sobre el libro y su autor, me ha entusiasmado. Voy a anotarlo para comprarlo y añadirlo a la lista .

Un abrazo

Morgenrot dijo...

Aguabella ¡Qué alegría !, no sabes cómo se te echa de menos.

Tu has pensado algo parecido a lo que cuento: darle un guantazo sin manos a más de uno, con eso de la invisibilidad.

Nos vemos, digo, leemos pronto.

Un abrazo

Morgenrot dijo...

Misántropo, si el poema es tuyo ...¿ has pensado a dedicarte a la poesía ? Es magnífico y me ha tocado todas, repito, todas, mis fibras sensibles.

Si dices cosas así a una mujer receptiva, derrites a quien quieras.

¡ Qué buen sabor me has dejado !

Un beso en herejía pura y dura.

Morgenrot dijo...

Mi querida Natalia:

Me has dejado impresionada con el regalo que me has otorgado.

Gracias de todo corazón por aportarme una joya como este poema.
Lo voy a guardar en mi carpeta de "tesoros".

Igualmente haré con el de Misántropo.

No esperaba tanta maravilla poética, me habéis alegrado liricamente la tarde.

Un fuerte beso

Fair Lady dijo...

Y yo te acompañaría en esas visitas a los indeseables, no sabes las ganas que les tengo a algunos, jajaja

He soñado a menudo poder ser invisible, a veces sólo por desaparecer unos instantes a un lugar solitario, no pensar en nada, sólo un silencio reconfortante a mi alrededor.

Un abrazo Morgenrot

Morgenrot dijo...

Fair lady, es que debe ser maravilloso perderse de la vista del mundo.

Se podrían hacer tantas cosas y evitar tantas otras.

Como parte de mí sigue siendo una niña soñadora, esta utopía de la invisibilidad la llevo a mi imaginación con frecuencia .

Un fuerte abrazo, Ana
P.s: gracias por el nuevo e-mail, después cerraré todas las ventanas a ver si me permite abrirlo de una vez.

Mariana dijo...

De más chica soñaba con ser invisible, sobre todo en la adolescencia, cuando me sentía tan incómoda conmigo misma. Ahora me divertiría observando qué hace mi gata cuando no estoy en todo el día, y aterrorizaría a los asaltantes que pululan por las calles de mi ciudad: el Taekwon Do y la invisibilidad combinadas me harían una heroína de temer!!! :)

Morgenrot dijo...

¡ Qué alegría volver a compartir espacio contigo, Mariana !.

he vuelto a incorporarte a mi listado, pues estoy usando otro ordenador y no te tenía en favoritos, ahora ya puedo contactar contigo con más facilidad.

Por lo que dices, ¡ Qué maravillosos son los sueños ! , la imaginación nos regala lo que la realidad nos niega. Creo que es un tesoro para usar más de lo que solemos.

Besos fuertes desde España

zoraida999 dijo...

A algunos les iba a hacer temblar, con lo mala que soy cuando quiero, me lo iba a pasar pipa haciendo de las mias....

Morgenrot dijo...

Zoraida, te comprendo perfectamente.
No te imaginas la cantidad de cosas que se me ocurrirían, vamos que me lo iba a pasar bomba.

A más de uno no lo iba a conocer ni la madre que lo parió, pues ya me encargaría que cambiara su "forma de pensar ", je, je

Saludos