De quién a los cisnes idolatraba, alguien, sólo alguien, dijo en cierta ocasión como manifestó su ansia de exhumar los restos de su padre para abofetearle. Hubiera sido un dicho más que no pasaría a la historia si el cadáver no fuera el del rey Maximiliano II de Baviera y su heredero y "presunto" autor de la proclama no se tratase del rey Luis II de Baviera, el tildado como " loco ".
Quizás en esta tierra , a todo ser humano que " saque los pies de la fila " lo encasillan como perturbado. Quizás no pertenecer al común o no supeditarse sacramente a las reglas del grupo suponga una clasificación perversa para existir. A Luis II de Baviera, en adelante, el cisne, Bruckner le dedicó su séptima sinfonía y, asombrados quedarían cuando su segundo movimiento sirvió también para anunciar la muerte de Hitler por la radio alemana:
Hijo de la princesa prusiana María Fiederike, alejado de sus progenitores y atormentado por la educación severísima de su preceptores, Luis experimentó la opresión , un estricto régimen educativo. Nacido para reinar, sus afanes eran la belleza, el sentimiento y el arte. Duro revés para un futuro ya previsto y una realidad que le resultó insufrible.
Vivió alejado de la objetividad y su historia está más repleta de rumor que de verdades. De físico ejemplar, bello como los cisnes a los que adoraba, vivía en la ensoñación de los cuentos de hadas, en las leyendas germanas. Su existir consistió en una constante lucha contra si mísmo y oponente a la realidad. Poesía , música, naturaleza y mitos alemanes agotaban su mente. Nacido para fantasear, su destino era el gobierno.
Mecenas de Wagner, éste musicó su personajes emblemáticos gracias a la obsesión del cisne: Tristan e Isolda, Logengrin, Sigfrido, Parsifal.
Rey a los dieciocho años, poseía un alma de artista con incapacidad para una auténtica actividad creadora. Hadas, belleza, sentir y lo sublime eran su motor. La contradicción su alimento de cada día. Homosexual y católico convencido. Nacido para reinar sin poder materializar las obligaciones que su posición le imponían, vivió con un angustioso sentimiento de culpa y permanente lucha contra él mismo.
Belleza y realidad no casaron. Belleza y verdad no son coincidentes.
Murmuraciones no cesaron: hablaba con los elementos inmateriales, consigo mísmo; amaba la soledad y se oponía a la corte de Munich; se hacía acompañar a ambos lados de estatuas en los banquetes - realmente no es mala idea y te deja una libertad absoluta de conversación-; en las representaciones teatrales y musicales sólo podía un ser estar: él; dicen que amó a algunos reprimiendo su ardor sexual ante sus creencias religiosas. Histérico, tímido, obsesivo y sentimental. Belleza, belleza y más belleza...
Dejó la corte, se distanció de Munich y aislado en su propio ser, dedicó gran parte de su fortuna y fuerzas a contruir los más bellos castillos de hadas. Su favorito, el Neuschwanstein, en los Alpes alemanes. Decidió que pocos humanos se le acercaran, existía sólo en si mísmo y para sus ensoñaciones.
Vista del Neuschwanstein en invierno
Perfeccionista e innovador, diseñaba cada minúsculo espacio de su segundo ser acaparador, con novedades que aún hoy sorprenden, como el agua corriente o la calefacción central, detalles significativos. Sus estancias revelan algo más que una excentricidad, nos delatan una inteligencia y mente adelantada a sus tiempos.
La cocina del Neuschwanstein sorprende por su modernismo
A Luis lo declararon incapaz a los cuarenta y un años.
¿ Entramado para despojarlo del trono ?, ¿ locura ?. Lo diagnosticaron de esquizofrenia paranoica y él , aturdido, preguntó cómo si no había existido un examen médico. Tres días más tarde, en un paseo matinal, muere ahogado en el lago Starnberg junto a su psiquiatra. Versión oficial: suicidio. Aún hoy nadie lo sabe. Su alma gemela, su prima, la duquesa de Baviera, Elisabeth, ya emperatríz de Austria , archiconocida por Sissi, nunca creyó nada, sólo argumentó que las cosas no hubieran acaecido si a Luis," su cisne", lo hubieran tratado, sólo con un poco de más suavidad.
Se dice, y siguen los rumores, que Luis anticipó a Elisabeth su posterior asesinato, acaecido años más tarde.
Y es que , belleza y verdad no son coincidentes...
Detestaba intrusos en sus moradas y hoy sus castillos son visitados diariamente por miles de personas.
Firma de Luis II
Cruz en el lugar de la muerte del rey. Lago Stanberg
Él me transmitió algo, a mí, una intrusa más: su deseo de descansar en paz.
Mi ser otrora hallábase pleno; bastó una firma, una singular rúbrica precedida de una interminable espera , para que un notario nos uniera para siempre. ¡ Oh ! ¡ Cuánto amor desde el mágico momento ! , mi vida entregada a tí: mi banco, mi deuda . Me colmas, hipoteca de mi vida. Así ya no necesito nada, sólo lo mínimo para una subsistencia casi ermitaña , pero no en natura, sino entre los muros de la celda de panal que mi amada hipoteca me facilita.
Quiero rendirte homenaje, caer a tus pies, has cambiado tanto mi vida que no soy , somos tú y yo. Desprecio el gasto, mis ropas son ya tan sencillas que parecen etéreas; mi alimento es mínimo. No recuerdo un homenaje en restaurante alguno, porque tú, amada mía, me has liberado de lo material, por lo más material.
Fidelidad absoluta te debo, eres el centro de nuestra familia. Nuestro amor es tan sincero que no cabe infidelidad alguna.
Y ese día del mes en el que vences y yo, con ternura y corazón palpitante, me dirijo a tí, a tu semblante en el banco , y te rindo pleitesía, cumpliendo mis obligaciones... ¡ mi satisfacción crece en inversa proporción a mi prosperidad económica !, pero todo por tí, mi ídolo.
Mi historia ya te pertenece y mi porvenir de tí pende. Quizás por seguir a tu lado, de todo haría. Mira la imagen, fuere donde fuese y hasta de mujer sponsor feliz sería.
Sería muy simple observar el mundo como se contempla el agua que se desliza por una canaleta. Hay agua en el tejado y cae tintineando con la bella armonía que el líquido primario esboza, sabes de la causa y del efecto y ambos son elementales, sencillos. Pero analizar la sociedad como un todo integrando al hombre, preguntarse por los poderes que la manipulan, es árdua cuestión a la que no hallo respuesta ni causa, sólo aparecen consecuencias e indicios.
Hambre, soledad, miseria, violencia, odio, enfermedad, hedonismo, riquezas, egoismo, caridad, amor, lujos, guerras, ira, gula, perdones y rencores...y manos invisible que manejan marionetas como en un teatro: son los grupos de potencia y autoridad, unos pocos sabidos, los más, desconocidos.
He aquí nuestros " Leviatanes " de hoy , los que arriba habitan. Otrora se conocía al Leviathan como el monstruo bíblico que personificaba al mal. Ese engendro no se disfrazaba, era el mal y no se enmarcaraba. Ahora habitan camuflados en domóticos bloques. ¿ Quiénes son ?.-
Ya Hobbes elaboró toda una teoría sobre el hombre y la sociedad, resultando un estado de poder absoluto, como necesario para el devenir de nuestros días, dado "el lobo" que se escondía en cada hombre y el lema de " la guerra de todos contra todos " que distinguía a la especie humana, debido a la escasez de bienes. A ese estado poderoso, absoluto lo llamó " Leviathan" como metáfora del poder, en recuerdo de aquel monstruo marino y bíblico.
Triste teorema el de Hobbes y tristes los días que el hombre habita en la tierra.
Pero, casi cuatro siglos después de Hobbes, la historia, inclemente, deja abierta las puertas a la antropología del filósofo, aunque las cierre firmemente a un posible estado totalitario y absolutista. Una y otra vez los incidentes se reiteran y el hecho de un totalitarismo revierte cruel para el individuo en sí. El hombre es ante todo ser individual, y a su vez, social. El respeto a las ideas propias y la consumación de los derechos humanos chocan vilolentamente con un gobierno tirano y despótico.
La famosa máxima de J.Dalkberg Acton, de finales del s.XIX, es del todo clarificadora en contra a la teoría del insigne Hobbes :
" El poder tiende a corromper, y el poder absoluto a corromperse absolutamente "
La realidad actual muestra disparidad de tipos de gobierno, un conflicto Norte-Sur insostenible , una brecha abierta entre Occidente y el resto del orbe y una globalización fáctica en múltiples aspectos. Esencialmente lo mismo, con variedad de circunstancias, desde hace siglos. Con un Occidente mirándose a sí mismo, desorientado y removiendo sus raices, mientras el individuo está sometido a lo políticamente correcto, a una corriente de pensamiento único pseudoprogresista de consecuencias funestas.
Frente a la educación como medio de evolución, soportamos las acciones de los nuevos " Leviathanes " en nuestro modus vivendi , en la información que recibimos, en las entrañas de cada ser y de cada hogar. Los poderes enmascarados, brutalmente absolutos, "Leviathanes" con garras en cada uno; mueven la economía, el pensamiento, las guerras, las miserías...y nosotros como títeres , inertes, sin destaparle las caras. Sólo nos queda la disciplina y constante formación como medio de liberalizar nuestras muy masacradas mentes.
Estos son los modestos apuntes de una ignorante que intenta observar lo insondable pero cierto.
Mutismos que proporcionan las esencias de las relaciones. Por los silencios llega la mesura del vínculo del uno y del otro. Silencios que gritan alabando la armonía. La mudez desgarra lo visible para permitirnos viajar a los interiores de una relación.
Cuando el silencio enfría, mal augurio.
Cuando el silencio quema y apacigua, el núcleo permanece fundido.
M.J acaba de llegar desde Madrid a Sevilla. Se encuentra en casa de su amiga A. El objetivo es pasar juntar unos días. En una habitación , A. está en su escritorio y M.J. se echa sobre la ventana semiabierta. El sol de Sevilla reluce espléndido en un Otoño tranquilo.
M.J. riéndose.: " ¿ De dónde has sacado esa planta , A. ? ".
A. : " ¿ La de la ventanita ?, ¿ vamos, la que "reluce" horripilante junto a mis palmeritas ? ".
M.J, que sigue riéndose: " Sí, esa ; es que no te pega mucho ".
A.: " Es que no me pega nada. Me la regaló mi chacha . ¿ Acaso no ves que es una planta propia de chachas ? ".
M.J. Carcajeándose, no puede articular palabra.
A.: " No me hables de la planta porque cada vez que la veo me da un guantazo estilístico ".
M.J, Con sarcasmo y risas. : " Es que yo tenía otra igual....ja, ja, ja y ¡ adivina !, también me la regaló mi chacha ".
A. Ahora es la que se ríe casi estrepitosamente.:" Bien sabía yo que era una planta " chachera ". Yo no había visto una cosa más fea en todos los días de mi vida. Y ahí está, que no soy capaz de matarla, ¡ Ufff! . Bueno, ¿ y qué ha sido de la tuya ?".
M.J: " Como podrás entender, yo no podía ni mirarla, así que primero le eché lejía a mansalva".
A.: " Vamos, a lo Livia en tiempos de Augusto ".
M.J.:"Sí, pero falló.". Le entra de nuevo un torrente de carcajadas. " Se puso aún más robusta ".
A.: " No me lo puedo creer, pero no me extraña que ese ser sea de otro mundo y no haya quien la mate ".
Risas de ambas.
A. : ¿ Y qué has hecho ?.
M.J.:"Pssss., calla, ". habla despacio y muy tenue. " La congelé ".
A.: " ¡ Ay , mi madre ! ". Se ríe. " ¿ Fuiste capaz de congelarla ?".
M.J.: " Sí, fue la única manera de terminar con élla ".
A. :" ¡Ahhhhh! , yo no podría con mi conciencia. Sé que no tengo remedio y que " esa " me entierra. Pero , he pensado en regalarla, y ¿ a quién le hago yo esa maldad ? . También se me ha ocurrido plantarla en el parque, pero ¿ y si me denuncian por atentado estético ?. No puedo. Hay que tener más violencia de la que poseo para dar fin a una vida".
Pasó el tiempo, y la planta sigue ahí, y continuará, por los ¿ siglos de los siglos ?. ¡ Qué dudas !.
La canción de Larralde, "Las cosas que pasan", es plena, no sobra, no falta un signo de puntuación, una palabra. Se comenta per se en su propia grandeza.
Lo profundo es tal que tan sólo , después de meditarla, cabe la asociación entre aquellos tiempos de la Estancia y los nuevos de la firma, de la empresa.
En estancias o empresas, los que son honrados y responsables trabajadores la vida allí se dejan, y como nada es perdurable, a cada uno le arriba el día predeterminado para la salida.
Nos cuentan en estadísticas las cifras de parados, pero detrás de cada marcha hay una historia, un posible drama y el dolor de la pérdida.
El tiempo en la estancia se mide por peculio , así se arregla. Tan impersonal y frío como un cheque o transferencia, un finiquito, una comparecencia amistosa en magistratura. En las sombras permanecerán los recuerdos de los que se marchan ; a más estancia temporal, mayor será el desconcierto del operario ; más evocaciones, más dudas; la inquietud de la incertidumbre y el trasfondo del fracaso.
En el corazón del obrero late el olvido del patrón. La injusticia de disiparse en un instante la valía alcanzada jornada tras jornada. Basta un equívoco, una excusa, para borrar una loable trayectoria. Toda una vida. Y si más humanidad envuelve al saliente , deseará un adiós personal ,y se encontrará con la noticia de la negativa de un patrón para recibirle. Tal es la ingratitud que no se debiera cumplir por recoger, únicamente el trabajo bien hecho debe ser guía.
Algunas ocasiones la ida se produce con la llegada de un nuevo ejecutivo, y hasta es probable que al que estrena el cargo, lo haya formado el saliente. Sí, instruído, protegido, y guiado por el que se marcha. Se crían cuervos y te sacan los ojos. Pero la vida es un carrusel que vueltas da, arrieros somos y en el caminito nos encontraremos.
El trabajador tiene su orgullo y su dignidad, aunque sea tratado como mercancía sobrante.
Tomará su tarjeta de transporte, de ida sin vuelta, echará la vista atrás por última vez en dedicatoria a sus objetos de trabajo, sin más que un adiós de algún loco no adicto a la dirección.
Hace unos días, un amigo me recitó un poema que provocó mi llanto. Este post se lo dedico a mi estimado S.R, y a todo ser humano que sepa de despedidas, de olvidos, de discordancias, de ingratitud, de dignidad, de responsabilidad y de frustración.
El poema, casi como me lo recitaron está aquí. Escúchenlo despacio, no es más que la vida misma.
COSAS QUE PASAN
Nadie salió a despedirme
cuando me fui de la estancia
solamente el ovejero, un perro nomás
Cosas que pasan.
El asunto, una zoncera,
un simple cambio de palabras,
y el olvido de un mocoso,
del que puedo ser su tata.
Y yo que no aguanto pulgas,
a pesar de mi ignorancia,
ya no mas pedí las cuentas,
sin importarme de nada.
No hubiera pasado esto,
si el padre no se marchara,
pero los patrones mueren,
y después los hijos mandan.
Y hasta parece mentira,
pero es cosa señalada,
que de una sangre pareja,
salga la cría cambiada.
Los treinta años al servicio,
pal’ mozo no fueron nada,
se olvido mil cosas buenas,
por una que salió mala.
Yo me había aquerenciao,
nunca conocí otra casa,
que apegado a las costumbres,
me hallaba en aquella estancia.
Sí hasta parece mentira,
mocoso sin sombra e’ barba
que de guricito andaba,
prendido de mis bombachas.
Por él, le quité a unos teros dos pichoncitos, malaya!
La imagen de la vicisitud como puente a la fatalidad.
.
La naturaleza del ser humano es enigmática, intrincada como puzzle de piezas infinitas. Adentrarse en ciertos elementos es ardua labor ; todo aspecto se supera en sí mismo y desborda cualquier expectativa de aprehensión , pues añadiendo a su propia complejidad, la propia del entorno, los factores se multiplican y el encaje del puzzle se torna inaccesible.
De la atracción entre humanos en la que rigen elementos ininteligibles y es camino de la pasión que domina a la pareja formada, muchos caminos son los posibles para el porvenir, para un mañana con bases de estabilidad o de ruptura, sometido el futuro a las bases previas y a lo deparable por elementos externos.
La fidelidad como compromiso , tan necesaria como atacable, aliarse debe a la razón, pues el humano, en su esencia es débil ante la seducción, el imán de otro ser interpuesto es tan posible como hondamente doloroso cuando el amor perdura y madura en la pareja formada. El nuevo elemento es el explosivo con espoleta. Las consecuencias son ignotas, dispares...y derraman angustia , suplicio, profunda desolación.
Un tema tan " vivido " es el central de una novela, y de muchas otras, pero la que traigo a colación es, quizás, la más completa leída sobre las relaciones humanas en lo pasional, cuando se produce el cruce de enigmáticas relaciones.
Un químico sueco, allá por el siglo XVIII, llamado Bergmann, realizó un riguroso estudio del comportamiento de los elementos químicos y de las atracciones entre estos , formulando un principio : " Attractionibus electivis ". Cierto es que no podemos extrapolarlo de forma exacta a la antropología, pero un escritor ya en edad madura y con gran habilidad para asimilar la naturaleza del ser y de las ciencias, aplicó el citado principio a determinadas relaciones humanas, denominándolo, " Die Wahlverwandtschaften ", en alemán.
Así nace " Las afinidades electivas " de J.W von Goethe que, a la fecha es una obra de plena actualidad, cuya lectura y estudio supone adentrarse en matices sublimes del alma con profunda filosofía y multitud de aspectos: interrelacciones amorosas, la razón, la moral, los impulsos del corazón. La " affinitas " de los cuerpos químicos, trasladada al hombre y la mujer. Amor, pasión, renuncia y muerte . Una continua danza en el misterioso círculo de las afinidades. Heridas de honda pasión, que temen sanar y cerrarse, corazones que temen ser felices.
Existen leyes y normas en lo recóndito y camuflado , poseyendo un poder de seducción del que el hombre no puede librarse. El cruce de pasiones entre elementos se resuelve en soledad. La renuncia o la muerte como único fin, lo que se inicia como ejercicio científico termina en tragedia, permaneciendo el enigma químico-moral.
Por la propia natura del ser humano la pasión le impide completar el amor. Si hay amor verdadero, la pasión y la inclinación pasan a un segundo plano. Sólo la consumación puede curar las grandes pasiones, pero desbordaría la naturaleza del hombre al destruir nuestro estado moral. Las pasiones, como enfermedades recurrentes suponen el triunfo del destino sobre la libertad. Al dejarnos mecer por una pasión, nos alejamos del camino de la moral, y esto implica culpa, y la culpa impide reequilibrar las relaciones y sólo la expiación mediante la renuncia permite el reencuentro con la dignidad moral. Nadie es más esclavo que quien se tiene por libre sin serlo.
Y el enigma continúa. Y el hombre es hombre desde el principio. Quizás una clave esté en el obligado equilibrio razón-corazón.
Para afinidades electivas , con exitoso final, aunque caro precio, la de David y Betsabé. Os dejo con el Halleluyah, que compuso Cohen para esta historia y que John Cale interpreta magnificamente: